CUANDO EL MIEDO TOCA A TU PUERTA

Por Manuel Adolfo Esparza Navarrete

1998, era una mañana como cualquier otra, la tranquilidad que caracterizaba al Edificio Cortéz, en el centro de la Ciudad de El Paso, Texas, estaba por quebrantarse, en este espacio, que albergaba las oficinas del Congresista Silvestre Reyes, de una casa de bolsa, del ex agente en Jefe de Adunas y Protección Fronteriza, en El Paso, Texas, George McNenney y la nuestra, entre otras, ingreso sin preocupación alguna y toco a la puerta, un sujeto delgado, de edad avanzada y vestimenta tipo vaquero, se identificó como Comandante del ahora desaparecido Instituto Nacional de Combate a las Drogas de la Procuraduría General de la República, buscaba al Agregado Legal de la PGR, según su dicho, por recomendación de un amigo suyo.

No es verguenza sentir miedo, lo he sentido en más de una ocasión en mi carrera, pero al acudir a responder al insistente llamado a la puerta de nuestra Oficina en El Paso, no pude evitar que se me helara la sangre, ahí, con solo un cristal dividiendo el pasillo de la recepción, se encontraba un sujeto que, en la historia policial de Ciudad Juárez era bastante conocido, sin siquiera abrir la puerta y escuchar su nombre sabía de quien se trataba, se han escrito artículos sobre el y sus andanzas en el ámbito policiaco, además de otras de sus actividades relacionadas con el crimen organizado, está incluso mencionado en documentos desclasificados de la CIA, ahi frente a mi, llamaba el miedo a la puerta.

El Comandante tenía fama de haber ordenado y, quizá, llevado a cabo desapariciones y homicidios en Ciudad Juárez, además de colaborar en actividades ilicitas de otra índole, entre estas acciones, se rumora haber privado de la vida a otro ex policía y a sus hijos, un hombre al que había jurado lealtad dentro y fuera de la corporación, ante estos hechos, no comprobados pero bien sabidos, que debía hacer?

H.M.V. fue parte de la Policía Judicial del Estado y la Policía Judicial Federal en Chihauhua, aunado a sus logros como investigador, era un secreto a voces que era parte del Crimen Organizado, un policía de la vieja guardia con lazos importantes en el bajo mundo del crimen, lo hice pasar, entro pausadamente y se sentó en un sofá desde el cual podía vigilar la entrada; llamé al Agregado, y le comente quien le esperaba, se nego a reunirse con el Comandante y me pidió inventar una excusa, al notificarle al visitante que el Funcionario Federal tardaría en llegar me dijo «Comentele que vengo de parte de un amigo mutuo, me interesa que me apoye para regresar a Juárez».

Así, despues de ese breve intercambio de palabras, de manera pausada como llego el miedo a tocar a nuestra puerta, la cruzo al salir, no tuvo más la oportunidad de regresar, poco tiempo despues de la visita fue abatido en Ciudad Juárez, quienes presenciaron el momento, mencionan que sus verdugos le reclamaron no cumplir con algunos acuerdos, como dicen, el que a hierro mata a hierro muere.

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